Hoy hablaré un poco de mí, de mi vida porque.... lo necesito.
Desde hace casi dos años:
- Rescaté a mi perra de una perrera por mediación de una protectora de animales. Es una labradora negra preciosa, pero lo más importante es que una SANTA.
- Me fuí a vivir con mi pareja a un barrio al que no pertenecemos ninguno de los dos.
- Llevo viendo a un perro vagabundear por ese barrio nuevo en el que vivo cada vez que salgo a pasear con mi perra.
Como en los barrios rapidamente todo se sabe y sobre todo lo que tenemos perros, enseguida nos conocemos; pues pregunté por ese perro vagabundo y me enteré de que no estaba abandonado (¿?), que sus dueños tenían una casa a unos kilómetros y que él se escapaba de la finca detrás de las perras en celo varios días.
A mí me daba mucha pena y pregunté mucho e insistí mucho. Pero una señora que se dedica a recoger perros me aseguró que ella conocía a la dueña del perro en cuestión. Así que lo dejé pasar.
El caso es que desde hace unos meses yo veía al perro muy delgado, muy triste, muy.... solo. El frío y la lluvia en Asturias no ha sido poca y los temporales han sido abundantes así que cogí al perro y me lo llevé para casa ya que si tenía dueños ¿dónde estaban estos los días de lluvia, viento y frío?
Cuando el temporal pasaba dejaba que el perro fuese a donde quisiese, si me seguía, para casa y si tomaba rumbo distinto lo dejaba ir. Siempre pensando que regresaría a su casa después de varios días de "vacaciones".
El pasado miércoles dado el temporal, volví a recogerlo. El jueves por la mañana al pasear, el perro me abandonó y yo entendí que volvía para su casa. Aunque me dejó bastante preocupada pues tenía la barriga extrañamente inflamada.
Salí a buscarlo de noche, pero no lo encontré. Pero al día siguiente, que no paró de granizar en todo el día, de noche lo ví desde la ventana y bajé corriendo a recogerlo. El pobre estaba empapado. La barriga seguía inflamada así que el sábado por la mañana lo llevé al veterinario pensando que habría comido algo en mal estado y que no era capaz de expulsarlo; vamos que el pobre estaba estreñido.
Pero no. Lloré mares el sábado por la mañana. Tiene una insuficiencia cardiaca grave que NUNCA ha sido tratada lo que le ha producido:
- Una inflamación exagerada del corazón.
- Una concentración de líquido en el abdomen descomunal.
- Todo ello, provoca que los pulmones estén totalmente comprimidos y el perro no pueda respirar.
- El estómago también está comprimido y por lo tanto, no come.
Además, tiene deshidratación y anemia.
La veterinaria me dijo que quizás no sobreviviese al fin de semana y me mandó tres inyecciones diarias que le pongo yo misma. Me explicó los efectos que deberían de producirle, pero desgraciadamente, no le ha provocado ninguna mejoría. Mañana lunes debo volver y a ver que me dice.

Como el perro lleva vagabundeando años por este barrio todos los vecinos del mismo lo conocen. De manera que cada vez que bajo a pasear con él me toca dar mil explicaciones y lo que considero peor de todo, escuchar críticas hacia mi actuación: